Cómo aislar tu casa del frío

Cómo aislar tu casa del frío

¿Llega el invierno y las bajas temperaturas se sienten también en el interior de tu vivienda? ¿Tu factura de la calefacción es tremenda y ni siquiera se puede estar en el salón si no es bajo una manta? Puede que necesites aislar mejor tu casa.

Si tu casa está mal aislada, además de la incomodidad que esto pueda suponer, podrías estar gastando mucho dinero además de pasar frío. Del total del consumo energético de todos los electrodomésticos de un hogar al año, se estima que el 11% proviene de la calefacción. Con un buen aislamiento de tu vivienda podrías estar ahorrando hasta un 30%. ¡Es momento de hacer reformas!

Por dónde se pierde el calor de tu casa

La mayor parte del calor de una vivienda se pierde por las ventanas, las puertas, los techos y las paredes. Con un buen aislamiento térmico, conseguirás un ahorro considerable en tus facturas y además podrás mantener una temperatura agradable en la vivienda durante todo el año. Si tienes en cuenta el ahorra que la reforma supondrá en tus facturas mensuales, es posible que te decidas a ponerte manos a la obra y arreglar tu casa para no pasar frío.

Existen diferentes alternativas de bricolaje para mejorar el aislamiento de ventanas y puertas: utilizando burletes para evitar las corrientes de aire; cubriendo los frentes de puertas y ventanas, donde los marcos se juntan con los cercos, con burletes de goma adhesiva; e instalando marcos de madera, plástico o mental con fieltro en el marco inferior de las puertas. Sin embargo, con estas soluciones sólo lograrás reducir las pérdidas de temperatura en tu casa entre un 5 y un 10%.

Si quieres ahorrar más energía y dinero y, sobre todo si tu vivienda no se ha reformado en los últimos 20 años, es muy probable que necesites hacer una reforma para aislar tu casa.

¿Cómo aislar mi casa y consumir menos?

Dependiendo de los materiales utilizados en la construcción de la vivienda habrá que tomar las medidas de aislamiento pertinentes en suelos, techos, puertas y ventanas. También se analizarán las necesidades de la casa para decidir dónde deberán estar ubicados los radiadores o sistemas de expulsión de calor. La intención es que su rendimiento sea óptimo y así, reduzcamos el consumo de energía. En este caso, contar con un buen profesional para la realización de una reforma de aislamiento es primordial si se quieren obtener los mejores resultados en cuanto a temperatura y ahorro de consumo energético.

  • Aislamiento de paredes: Cuando se van a aislar las paredes exteriores de una vivienda se debe tener en cuenta la orientación de cada una de ellas. Las paredes exteriores que apenas reciban luz solar pueden tener mayores problemas de humedad. Mediante el uso de sistemas apropiados, se eliminan los puentes térmicos y además se previene la condensación. Al aislar las paredes interiores de una casa, además de mejorar la temperatura de las habitaciones, ganaremos en la insonorización de las estancias. Hay diferentes sistemas de aislamiento de paredes como pueden ser los sistemas secos de tabiquería como el Pladur, la espuma aislante y los revestimientos de PVC o de caucho. La instalación es bastante rápida y permite todo tipo de acabados (pintura, papel, azulejo, etc.)
  • Aislamiento de ventanas: Casi la mitad de la energía que una casa pierde, lo hace por las ventanas. Actualmente existen muchos modelos de ventanas; en la reforma de tu casa, lo importante es que éstas sean estancas para evitar las corrientes de aire, que tengan acristalamiento doble con puente térmico y que los cristales al menos tengan 4mm y la cámara de aire entre ambos sea de 12 mm. La instalación de dobles ventanas puede llegar a suponer un ahorro del 30% del consumo energético. Aprovechar la reforma de aislamiento para instalar persianas o contraventanas es muy recomendable sobre todo si la las ventanas no reciben luz solar en todo el día. Utilizar la luz que entra por las ventanas para “caldear” la casa es una solución muy eficaz para evitar que el calor se pierda, creando un efecto invernadero dentro de las estancias soleadas.
  • Aislamiento de suelos: Para el aislamiento de suelos lo que está más de moda son las tarimas laminadas; en su instalación se utiliza una espuma aislante que permite diferentes grados de refuerzo térmico. Hay tarimas especialmente reforzadas para la humedad y también para aislar del ruido. Otros materiales muy aislantes para el suelo son el corcho y el parquet. A mayor grosor de la madera, mejor aislamiento.
  • Un buen análisis de las necesidades de tu vivienda a nivel consumo energético, una buena elección de los materiales y una instalación adecuada son las claves para que tu reforma de aislamiento te haga ahorrar dinero durante los próximos años y además, contaminarás menos ayudando al medio-ambiente. Por eso, contar con la experiencia de los profesionales es fundamental y una garantía de éxito.

    Imagen cortesía de samuiblue en Freedigitalphotos.net